martes, 7 de abril de 2026
JAZZ Y FLAMENCO: FKOTR (seguiriya) Pablo Martín Caminero feat. David Carpio
Pablo Martín Caminero
Al cante
Karonte 2024
Hay discos que nacen como continuación natural de una idea y otros que, además, terminan reformulando las reglas del juego. Pablo Martín Caminero logra ambas cosas en Al cante, un trabajo que no solo prolonga el camino abierto en Al toque, sino que lo expande hasta situarlo en un territorio poco transitado: el del trío de jazz puesto, sin reservas, al servicio del cante.
Si en su anterior entrega el contrabajista vitoriano dialogaba con la guitarra flamenca, aquí el eje se desplaza hacia la voz de David Carpio, verdadero catalizador del proyecto. Su presencia no es un añadido, sino el núcleo que reorganiza todo el discurso musical. Caminero no acompaña al cante: lo rodea, lo impulsa y, en muchos momentos, lo reinventa desde una lógica jazzística que nunca pierde el pulso flamenco.
El arranque con Cuentas pendientes marca territorio desde el primer compás. Bulerías de raíz jerezana que pronto se abren a una paleta sonora donde los vientos —con la aparición de Jorge Pardo— y la arquitectura rítmica del trío generan un vértigo tan controlado como expresivo. Es, quizá, uno de los ejemplos más claros de esa convivencia natural entre lenguajes que el disco persigue.
Más introspectiva resulta Soundcheck, donde el contrabajo dibuja un espacio casi camerístico sobre el que Carpio transita con libertad, en una suerte de copla expandida que desemboca en improvisación sin que se perciban costuras. Ahí se evidencia uno de los grandes logros del álbum: la fluidez con la que se pasa del cante al jazz sin rupturas ni artificios.
La tensión dramática alcanza uno de sus puntos álgidos en FKOTR, una seguiriya donde la voz de Carpio se muestra descarnada, honda, casi física. El trío —con Daniel García Diego al piano y Shayan Fathi en la batería— sostiene y amplifica ese dramatismo sin invadirlo, demostrando una comprensión profunda del lenguaje flamenco desde parámetros contemporáneos.
Cierra el recorrido destacado La propina, una pieza que funciona como celebración y síntesis. Aquí confluyen tanguillos, bulerías y una libertad formal que permite al grupo moverse con soltura entre lo festivo y lo experimental, dejando una sensación de cierre abierto, casi de jam final en clave jerezana.
Uno de los aspectos más llamativos de “Al cante” es la ausencia de guitarra, ese pilar tradicional del flamenco que aquí no se echa en falta. Caminero resuelve ese vacío con inteligencia, apoyándose en la riqueza armónica del piano y en un contrabajo que asume funciones melódicas, rítmicas y estructurales. El resultado es un sonido limpio, aireado, donde cada elemento encuentra su espacio.
No es casual que este trabajo haya sido reconocido en los Premios MIN 2026 como mejor álbum de jazz. Más allá del galardón, lo que realmente define este disco es su capacidad para plantear una nueva jerarquía dentro de la fusión flamenco-jazz: aquí no hay subordinación del cante al formato jazzístico, sino un diálogo en igualdad que, por momentos, inclina la balanza hacia la tradición oral sin renunciar a la improvisación.
En definitiva, Pablo Martín Caminero firma un trabajo valiente, orgánico y profundamente musical. Al cante no es solo un paso más en su trayectoria, sino un punto de inflexión en esa siempre compleja relación entre jazz y flamenco. Y, como toda obra que abre caminos, deja una pregunta en el aire: qué nuevas formas surgirán cuando llegue ese anunciado tercer vértice de la trilogía.
fuente: diario folk
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