"No le encuentro el punto al olvido, no sé si te has marchado o yo me he ido, nos dijimos adiós pero nunca nos despedimos…”
"Un mal de amor consentido, y es que siempre muerdo, el recuerdo es el cebo que pone cupido”
El eco resonante de un amor que fue, la resaca consentida, las luces y las sombras difusas que se presentan sin previo aviso.
No hay amor pasado que no lleve retrovisor.
Una canción pequeña, desnuda, que se engrandece y se apaga junto a la increíble voz de Valeria Castro.
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